Durante esta semana vamos a hablar del siguiente tema:
Si pensamos en 2050, solemos imaginar ciudades de cristal, hologramas y pantallas por todas partes. Pero en mi columna de hoy he querido alejarme de los píéles y volver a lo esencial: al papel y dibujar a mano. He soltado el ordenador para dibujar el mapa de lo que realmente importa: el viaje emocional de una educadora social en el futuro.
Por muchos avances que veamos y por mucha inteligencia artificial que nos rodee, hay algo que la tecnología jamás podrá sustituir: la esencia humana. El trabajo de educador/a social seguirá siendo muy importante para nuestra sociedad, porque en el día a día tratamos con personas y con situaciones muy diferentes. Cada día puede ser distinto, con momentos buenos y otros más difíciles y eso es algo que ninguna máquina puede entender ni sentir como lo hace una persona.
Hacer este mapa ha sido un ejercicio súper bonito porque me ha obligado a imaginarme por primera vez cómo será mi día a día real cuando termine la carrera y esté trabajando en 2050. He dibujado un camino continuo, porque al final, las emociones de una educadora social no se quedan en el centro sino que te acompañan desde que te levantas hasta que te acuestas.
Así es como imagino que será mi jornada:
1. Despertar/ Preparación (Determinación - Verde): El día empieza en mi casa (para entonces no se donde estare). Suena el despertador y me levanto. Llego al "Centro de Día 2050" con energía, pensando en lo que nos deparará la jornada y con la actitud de "venga, vamos a por ello".
2. Momento de conflicto (Rojo): Sé que en nuestra profesión no todo es de color de rosa. Por eso he dibujado este bache en rojo. Aquí me encuentro con un momento de tensión: dos usuarios están discutiendo y hasta el pequeño robot asistente parece no saber qué hacer. Es el momento en el que tengo que respirar hondo y tirar de la paciencia y empatía para mediar, calmar las aguas y entender qué les pasa realmente a cada uno.
3. Ocio y tiempo libre (Amarillo): Después de la tormenta el camino se calma. He dibujado un entorno de naturaleza donde compartimos tiempo libre entre los usuari@s y yo. Es ese momento de charla tranquila, de sentarme con ellos simplemente a "estar". Aquí siento que conecto de verdad con sus historias y me llevo grandes aprendizajes.
4. Espacio de calma (Azul): Esta es una de mis paradas favoritas del mapa. Representa una conexión más profunda. A veces no hacen falta grandes actividades; sentarte en un banco con ellos, escucharles de forma activa o darles la mano transmite muchísima paz. Ese corazón que he dibujado entre los dos simboliza para mí la vocación y el cariño puro de esta profesión.
5. Cruce de incertidumbre (Dudas - Naranja): A lo largo del día siempre hay momentos donde toca tomar decisiones sobre la marcha, y he querido ser realista plasmando esta duda. El camino se divide y me veo a mí misma dudando: ¿Qué necesitan ahora mismo? ¿Hacemos una dinámica grupal o esta persona en concreto necesita atención individual? Es el peso de la responsabilidad de querer hacer siempre lo mejor para ellos.
6. Despedida y descanso (Satisfacción - Rosa): La jornada laboral termina despidiéndome de ellos con una sonrisa. El camino me lleva de vuelta a casa ya de noche. Me vuelvo a meter en la cama con el letrero de "Día completado". Seguramente acabe cansada físicamente, pero la emoción que me marca es una satisfacción enorme al sentir que mi trabajo tiene sentido y que he aportado mi granito de arena a su bienestar.
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